Estados Unidos ha cumplido con la primera parte de la misión evangelizadora: fútbol atractivo, para atraer a nuevos aficionados, y la confirmación de un partido de altos vuelos en fases de eliminación directa, para gusto de los que gozan con emociones fuertes. El USMNT está clasificado a la ronda de 32 y esperará por algún tercer lugar más o menos afortunado, según dependa. Aseguró su boleto el elenco de Pochettino con 45 minutos de furia y 45 de reposo: el total soccer no es innagotable. Australia, más desabrida que una tostada con vegemite, hizo parecer su infranqueable defensa una ilusión. El ‘Team USA’ paseó casi una hora por el Pike Market de Seattle sin exponer su recompensa: seis puntos y dos victorias mundialistas al hilo por primera vez desde 1950. No es poca cosa.
No le costó demasiado a Estados Unidos abrir el ostión que Turquía no pudo en casi 100 minutos. Ya había advertido McKennie, tapado por Burgess. Aceleró entonces Balogun, a velocidad Noah Lyles, para dejar a Italiano con el polvo en los dientes. La diagonal mortal encontró la pierna inocente de Burgess, quien fusiló sin querer al otrora impenetrable Beach. El engorroso ejercicio de paciencia que el ‘Team USA’ preveía duró sólo 10 minutos. Las oleadas del USMNT no amainaron, aunque los Socceroos asomaron la cabeza gracias a Leckie, un icono de cuatro Mundiales, el australiano más condecorado de los últimos años. Su disparo de tres dedos, firmado por Quaresma, surcó con chisporroteos la escuadra de Freese.
